Autismo


Estrategias de programación positiva en su tratamiento

Lilia Guadalupe López Arriaga

Centro Interdisciplinario de Atención Educativa a la Comunidad.

Una de las prioridades dentro de la enseñanza de los individuos con necesidades especiales es la utilización de estrategias de tratamiento eficaces, socialmente aceptadas, que contribuyan a la dignidad del individuo así como a su integración en la comunidad.

En aproximadamente 50 años, las técnicas de tratamiento en educación especial han evolucionado de las técnicas básicas de condicionamiento clásico de Pavlov (1849-1936) y Watson (1878-1958), condicionamiento operante de Skinner (1904-1990), hasta lo que hoy conocemos como programación positiva de Donnellan, LaVigna, Shoultz y Fassbender (1987).

En relación con los tratamientos, la definición de autismo ha evolucionado a la par de sus alternativas de tratamiento, desde la triada discreta de Lovaas en los años sesenta hasta la terapia redirectiva de Swartz en los noventa.

En este artículo se describen las bases teóricas de la programación positiva para así clarificar la terminología. También se mencionará el concepto de autismo de acuerdo con la Sociedad Americana de Autismo (asa, por su nombre en inglés).

Cómo se define el autismo

En años recientes, el trastorno autista ha atraído el interés de los educadores, médicos, psicólogos, neurólogos y otros científicos en relación con su complejidad y diversidad etiológica, conductual y de tratamiento.

La definición de este trastorno, de acuerdo con la Sociedad Americana de Autismo, fue propuesta en 1978 Ritvo, Freeman y Rutter quienes consideran el autismo como un síndrome definido conductualmente. Las características esenciales se manifiestan regularmente antes de los 30 meses de edad e incluyen trastornos en las áreas del desarrollo en relación con la secuencia alterada de éste, respuestas a estímulos sensoriales, alteración del habla, lenguaje y capacidades cognitivas, y en relación con la capacidad para relacionarse con la gente, eventos y objetos.

Franscesca Happe (1995), en su libro Autism: An Introduction to Psychological

Theory, define el autismo como "un desorden severo de comunicación, socialización e imaginación".

La definición del trastorno ha sido controversial y así ha pasado con las propuestas de tratamiento convencionales. Con el surgimiento de nuevas estrategias de tratamiento de los trastornos del desarrollo, en los cuales se incluye el autismo, se han transformado, a través de los años, técnicas de modificación de la conducta que han ido ganando terreno, como el reforzamiento diferencial de otras conductas (LaVigna y Willis), la ensenanza amable (Gentle Teaching, de McGee, Menolascino, Hobbs y Menousek), estrategias no punitivas/no aversivas y programacion positiva (LaVigna y Donnellan).

Castigo y aversión

Los términos no punitivo y no aversivo se relacionan con el uso de castigos (estímulos punitivos) y estímulos aversivos, los cuales se entenderán como a continuación de describen. Donnellan, en su libro Progress without Punishment (1988), maneja el término castigo desde dos perspectivas: una como "la presentación contingente de un estímulo o evento que resulta en un decremento futuro de un rango de respuesta, su duración o intensidad", y la otra se refiere "al retiro contingente de un estímulo o evento que resulta en un decremento futuro de la tasa de respuesta, su duración o intensidad". Por otra parte, el término aversivo o estímulo aversivo, White lo define como adjetivo, en relación con la "tendencia a hacer que se aleje" la persona o el objeto, significado que no necesariamente implica métodos violentos. Skiba y Deno, en Exceptional Children (1991), definen lo aversivo como un término que fue conformado para "referirse a aquellos estímulos capaces de generar una conducta de escape" (p. 302). Los mismos autores mencionan que castigo y aversivo tienen la tendencia, dentro de la literatura, a ser usados como sinónimos.

Así, los elementos no aversivos y no punitivos (sin castigo) se utilizan en educación especial para referirse a las alternativas de atención que utilizan sólo elementos positivos.

La programación positiva

LaVigna y Willis (1995) describen en su serie de videos Positive Approaches to Solving Behavior Challenges, el modelo de manejo conductual no aversivo y mencionan que este modelo se basa en la premisa de que la conducta tiene una función y, en consecuencia, se presenta en ciertas condiciones donde podría ser una respuesta a estímulos aversivos.

Donnellan, LaVigna, Shoultz y Fassbender (1987) en su libro Progreso sin castigo: Aproximaciones efectivas para alumnos con problemas de conducta, describen las opciones de programación positiva con las estrategias de modificación de conducta denominadas como “reforzamiento diferencial de otras conductas”, “reforzamiento diferencial de conductas alternativas”, “reforzamiento diferencial de bajas tasas de respuesta” y “control de estímulos”, entre otras. Explican también los aspectos legales y éticos para el uso de "estrategias de manejo positivas, en contextos significativos [para el individuo y su familia], apropiados para la edad [del individuo], funcionales y basados en un programa comunitario" (página 1).

Los programas positivos (no aversivos, no punitivos), como los menciona Donnellan (1987), comienzan con la elaboración del análisis funcional de la conducta, cualquiera que ésta sea. El análisis funcional responde a las características topográficas del qué, cómo, dónde, cuándo, con quién, quién y por qué, así como a las consideraciones ecológicas, comunicativas, curriculares e instruccionales de la conducta del individuo y tiene como meta el desarrollo de habilidades funcionales y apropiadas en relación con el contexto y situación en la que se presenten las conductas "problema". También tiene como objetivo la enseñanza de habilidades de tolerancia y enfrentamiento como parte de la programación positiva.

Las estrategias de programación positiva más utilizadas en el tratamiento de los trastornos severos del desarrollo, en los cuales se incluye el autismo, se describirán de la siguiente manera: reforzamiento diferencial de otras conductas (rdoc), enseñanza amable, y terapia redirectiva.

Reforzamiento diferencial de otras conductas (rdoc)

Esta estrategia de programación positiva trabaja poderosamente en el área de educación especial. LaVigna y Willis la han aplicado en este campo por varios años. rdoc se refiere al reforzar por "no enfocarse en la conducta objetivo dentro de un intervalo específico de tiempo, independientemente de que otras conectas ocurran o no ocurran durante este periodo" (Donnellan, et. al., 1987, p. 71).

El uso de esta estrategia presenta varias ventajas, como menciona Donnellan, que son: la falta de contraste conductual en la generalización, pocos efectos colaterales (o ninguno), generalización y rapidez de los efectos y la validación social. También existen algunas precauciones que se deben tener en cuenta cuando se utiliza el rdoc como estrategia, y son: que respuestas no identificadas específicamente sean reforzadas accidentalmente; es probable que conductas no conocidas se refuercen, y el reforzador puede ser como una guía para que la conducta objetivo se presente después de la aplicación de éste.

Acerca del rdoc, Donnellan menciona que

la amplitud de la aplicación de esta estrategia, para la reducción de problemas conductuales severos y no tan severos, está ampliamente documentada por lo menos en dos revisiones separadas de la literatura [...] Esas revisiones tienden a enfatizar la importancia de estudios comparativos, para determinar cuál es mejor, el programa de rdoc o el procedimiento “X” [...] Parece ser que los procedimientos del rdoc tienen el potencial de una aplicación exitosa en una amplia variedad de lugares y situaciones. Debido a la naturaleza no constructiva del rdoc, debería, claramente, ser utilizada solamente en ambientes sólidos de programación positiva. En dicho contexto, puede ser una de las estrategias no aversivas más poderosas" (pp. 71-72).

Enseñanza amable

En la estrategia de enseñanza amable, el propósito de compartir valores y el papel del cuidador son de interés primordial para el programa: "Una postura humanista y de liberación le da a la estrategia vida y sentido" (McGee, Melonascino, Hobbs, y Menousek, 1987, p. 84).

Uno de los propósitos principales de la enseñanza amable es hacer que el reforzar suceda, pues "reforzar permite y nos capacita para la enseñanza del valor de la presencia humana, de la interacción, y de la participación" (McGee, et. al., 1987, p. 86). Estos autores mencionan dos estrategias de apoyo: ignorar y redirigir, las cuales hacen posible el reforzamiento: "estas estrategias proveen respuestas de respeto, no punitivas, y basadas en valores hacia interacciones desadaptativas dirigiendo nuestra interacción hacia lo reforzante" (p. 86).

Los mismos autores definen los términos ignorar y redirigir. Ignorar  "significa dar poco valor, tanto como sea posible, a la conducta inapropiada o destructiva" (p. 87). Redirigir "significa guiar a la persona hacia las interacciones reforzantes de tal forma que sustituyan las conductas inapropiadas y negativas" (p. 87).

De lo anterior podemos observar la importancia de la utilización de esta alternativa, que utiliza aspectos positivos en la educación de niños con necesidades especiales.

Terapia redirectiva

            Como bases de la terapia redirectiva (tr), los enfoques no aversivos dan forma a esta alternativa de atención.

            "La Terapia Redirectiva tiene el objetivo de enseñar a los niños con trastornos severos del desarrollo habilidades de autocontrol" (Swartz, 1995), proporcionándoles una herramienta para desenvolverse y controlar su conducta de acuerdo con su edad y en el ambiente-contexto en el que estén. También tiene como objetivo el enseñar al individuo la expresión de sentimientos, necesidades y emociones de una forma apropiada para su edad y que sea funcional para él mismo y para los que le rodean. Para alcanzar estos objetivos, el proceso de generalización es un elemento clave y es el resultado de una aplicación adecuada de la técnica.

La terapia redirectiva utiliza las técnicas de programación positiva, reforzamiento diferencial de otras conductas y enseñanza amable como base teórico-práctica. El análisis funcional de la conducta, la elección de una conducta meta apropiada como alternativa por reforzar y la utilización de las estrategias de ignorar, redirigir y reforzar apoyan el logro del objetivo de la terapia.

Esta alternativa positiva de atención es reciente como tal, se ha aplicado en el Centro Universitario para las Discapacidades del Desarrollo (ucdd), en la California State University en San Bernardino, California, bajo la dirección del doctor Stanley L. Swartz (1994-1997); en el Centro de Atención al Niño Autista de Mexicali (canam), bajo la coordinación de la M.A. María Esther Vázquez García (1996-1999); y en el Centro Interdisciplinario de Atención Educativa a la Comunidad, de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Autónoma de Baja California, bajo la coordinación de la M.A. Lilia G. López Arriaga (1997-1999).

A medida que se conozcan más alternativas que apoyen y contribuyan a la integración social de las personas con necesidades especiales, y que utilicen formas más naturales de construcción de conductas apropiadas y adaptativas, la fuerza de estas estrategias dentro del área de tratamiento estarán más cerca del conocimiento público.

            Saber a qué nos enfrentamos y el conocer las alternativas que tenemos, nos da una fuerza interior para apoyar a quienes lo necesitan. Autismo y las estrategias de programación positiva van por el camino de darse a conocer para bien de todos: individuos, familia, educadores y comunidad.